¡Que levanten la mano todos los chefs de cuarentena!
Durante este encierro obligado, las energías se nos van en resistir a caer en el abismo del Tiktok, los «Punto y te digo» y los avatares de Facebook, para librarlo muchos hemos optado por volver a las raíces: la cocina.
He de admitir un par de cosas:
La primera es que el encierro no me resulta tan desagradable pues hay una parte que disfruto mucho de estar en casa, no tener que sufrir/vivir el tráfico y la gentrificación de la CeDeEmeEquis. La segunda es que yo ya disfrutaba muchísimo al cocinar. Me provoca un maravilloso placer el preparar alimentos para mis seres queridos y disfrutarlos juntos.
Cocinar es amor.
Ahora díganme ¿cuántos de ustedes, en desesperación porque su restaurante o distribuidor favorito de comida se encuentra fuera de alcance, se han aventurado a aprender a hacer ese platillo que les gusta tanto? ¿Cuántos no se han animado a hornear pan o a hacer pizza?
Pues bien, en este periodo no puedo hacer reseñas de restaurantes, a menos que quieran leer de cómo pedimos sushi de «Chuchi Roll» a la menor provocación, pues debido a la contingencia tiene la promoción de Sushi Nights todo el tiempo, y a domicilio… (Esta publicidad no es patrocinada por Sushi Roll, pero sería feliz si me pagaran).
Quisiera comenzar este «recetario reseña» (¿reseñario?) con este platillo que me parece muy sencillo: pan al vapor o pao, una comida para todos los que extrañan su pancito de 15 pesitos del barrio chino, aquí lo tienen pero sin salmonela*.
Nota, es importante tener en cuenta el contexto; ya pasé por la prueba de fuego de #HacerPan, pasé por la complicación de prender el horno de la estufa y amasar en frío, así que la masita del pan al vapor me parece muy sencilla.
Dicho lo cual, vamos a la receta.
La masa no necesita ningún ingrediente difícil de conseguir. Para hacer aproximadamente 10 panecitos necesitamos:
325gr de harina
200ml de agua tibia
11gr de levadura
25gr de azúcar
6gr de sal
2 cucharadas de aceite (puede ser de olivo, vegetal o lo que quieran)
-Lo primerito a hacer es hidratar la levadura en el agua, por eso debe estar tibia, ya que el calor ayuda a la fermentación. Entonces se agrega la levadura al agua y ahí mismo se agrega el azúcar y ya si quieren pueden agregar también una cucharada de harina para ayudar al proceso. Obvio lo tienen que revolver para se disuelvan los ingredientes.

-Por otro lado, mientras fermenta la levadura, ponen en un tazón grande el resto de harina y la sal, sería bueno darle una cernidita** a la harina para que sea más sencillo el amasado.

-Pasados unos 10 minutitos, la levadura ya debería haber hecho efecto y el líquido habrá aumentado de tamaño, también tendrá un olor maravilloso a fermentado. Ese líquido hay que agregarlo poco a poco a la mezcla de harina y sal.
Siendo sinceros, yo soy medio floja y amaso lo más posible dentro del tazón, pero tampoco es que la mezcla quede súper sólida, queda un poquito chiclosona y pegajosa.
Al principio el integrar los ingredientes puede ser un poco frustrante porque la mayoría de la mezcla se va a quedar en sus manos, yo prefiero hacer este paso solamente con una mano porque necesito seguir teniendo una mano limpia para agregar otros ingredientes.
-Después de un ratito de frustración y c4g4der0 pueden agregar las 2 cucharadas de aceite a la masa (¿ven por qué es importante tener una mano limpia?) y seguir amasando poquito. En total no son más de 15 minutos amasando.
-Después hay que dejar reposar la masa en un lugar calientito (como sus corazoncitos) durante unos 20-25 minutos, tapando el tazón con un trapito húmedo o con plástico adherible (la verdá yo le pongo una bolsa de plástico y encima una toalla húmeda). Es importante que repose para que los ingredientes terminen de hidratarse y para que la masa aumente de tamaño, este pan es famoso por su esponjosidad.
Mientras esperan, podrían ir preparando la siguiente parte porque viene lo divertido: armar los panes.
Olvidé mencionar que además de los ingredientes de la masa son necesarios los ingredientes para rellenar el pan. Si no quieren ponerle nada están en todo su derecho, pero como que van a quedar sin chiste. Pueden ponerle lo que quieran, un guisado rico seco o semi seco, frijolitos, queso, crema pastelera, mermelada, chocolate, yo que sé, lo que quieran, el cielo es el límite.
Y van a necesitar unos cuadritos ya sean de papel encerado o de papel aluminio, en serio son importantes, no vayan a prescindir de ellos porque se les va a pegar todo el pan en la olla.
Ahora sí, a hacer los panes.
La masa ya se súper infló y tienen dos opciones, tratar de darle una amasada toda junta (y hacer un cochinero) o dividirla en pedacitos y amasar uno por uno. Yo opto por la segunda opción.
-Sobre una superficie plana esparcen un poco de harina, toman su rodillito (aunque si son muy picudos pueden no necesitarlo), también le ponen harina (de paso llenan también de harina sus manitas artesanas) y amasan bolita por bolita.

La verdad en este paso yo uso toda la harina necesaria para que la masa por dentro esté pegajosa pero por fuera pueda ser manejable.
-No se necesita amasar mucho, solo es para darle forma. El objetivo es hacer una «tortillita» que van a extender en su mano, no tiene que cubrir toda su mano, solamente es necesario que abarque la palma completa y hasta la primer falange de sus dedos.
-Poniendo la «tortillita” en su mano van a hacer una especie de cazuelita que les va a servir de base para poner el relleno de sus panes, ahí, justo al centro de la masa. Luego solo hay que cerrar la bolita jalando y pellizcando la circunferencia (los extremos) de la tortillita. Sobre este extremo donde queda el «cerrado» del pan van a poner su cuadrito de papel. Este va a ser el lado de abajo de sus panes.

Mano cazuelita 
Pan cerrado ya con el relleno
-Una vez que los armaron y se acabaron su masa hay que ponerlos a cocer en una vaporera. Si eres un adulto joven sin vaporera o tu mamá no tiene (cosa rara porque la mayoría de las mamás tienen, a menos que también sean adultas jóvenes) puedes usar la técnica milenaria de la olla con un platito y una moneda.
Usas la olla que quieras, pones una moneda y encima un plato al revés que cubra el fondo. El platito va a servir de charola para que el pan no se moje y la moneda va a servir de alarma, pues mientras tenga agua va a sonar porque está hirviendo.
*Spoiler, hay que poner agua en la olla para que haga vapor*
*Spoiler 2, necesitan tapar la olla para que no se escape el vapor*
-Pues ya, hay que cocer los panecitos por aproximadamente 25 minutos.

No les voy a mentir, los panes se inflan muchísimo así que no hay forma de que no se peguen entre sí pero quedan muy bien.
Una vez que los hagan sólo les queda atascarse de pan al vapor o bien hacer como los que venden en barrio chino y congelarlos para cuando tengan antojo.
Concluyo este largo escrito contándoles que si algo me ha animado a sobrevivir a esta cuarentena es cocinar, además de todas las personas bonitas que me rodean.
Si se animan a hacerlos mándenme una fotito. Si quieren que comparta más recetas de cuarentena difundan la palabra. Si quieren que vuelva a probar comida de diferentes restaurantes se aceptan patrocinios porque la economía está difícil. Si quieren que les haga pan al vapor mandenme un Uber para que reciban su pedido.
Los quiero mucho, quédense en casa y tengan maravillosos momento de unión familiar cocinando algo rico para sus cercanos.
Con la mano en el corazón y les aseguro el éxito de esta receta.
*Una vez tuve salmonela por comer pan al vapor del barrio chino.
**Acción de separar el polvo de las partículas más gruesas de una materia. Es decir, pasar el polvo por un colador para separar las partículas más gruesas.







